Los prebióticos y probióticos pueden ayudar con los síntomas gastrointestinales en el autismo, efectos conductuales menos claros
Estudio revisa el impacto de prebióticos y probióticos en el trastorno del espectro autista
Una revisión sistemática reciente exploró si las intervenciones dirigidas a la microbiota intestinal mediante prebióticos y probióticos podrían aliviar los síntomas gastrointestinales (GI) y conductuales en personas diagnosticadas con trastorno del espectro autista (TEA). La revisión analizó datos de múltiples estudios clínicos para evaluar los posibles beneficios y la seguridad de estos suplementos para esta población.
Hallazgos clave sobre síntomas gastrointestinales y conductuales
La revisión incluyó 15 estudios con un total de 1,015 participantes con TEA. La mayoría de los tratamientos probióticos involucraron cepas de Bifidobacterium y Lactobacillus, mientras que las intervenciones con prebióticos usaron comúnmente compuestos como galactooligosacáridos. Los resultados mostraron que muchos participantes experimentaron cambios en la composición de su microbiota intestinal junto con mejoras en los síntomas gastrointestinales, como reducción del dolor y malestar abdominal.
Las mejoras conductuales se reportaron en algunos estudios, pero fueron menos consistentes a lo largo de la investigación. Factores como las cepas específicas de probióticos utilizadas, la duración del tratamiento y la dieta de los participantes pudieron influir en estos resultados variables.
Contexto y consideraciones para las familias
Las terapias dirigidas a la microbiota intestinal generalmente se encontraron seguras para personas con TEA y pueden servir como un enfoque complementario para manejar problemas gastrointestinales, que son comunes en este grupo. Sin embargo, la evidencia que respalda su efectividad para los síntomas conductuales centrales del TEA sigue siendo limitada e inconclusa.
La mayoría de las investigaciones hasta la fecha se han centrado en niños, con menos estudios que incluyen adolescentes o adultos, lo que resalta la necesidad de una representación más amplia por edad en futuros trabajos.
Limitaciones y necesidades de investigación futura
Los autores de la revisión enfatizan que algunos beneficios observados podrían resultar de intervenciones combinadas y no solo de prebióticos o probióticos por separado. Además, la variabilidad en los diseños de los estudios y los protocolos de tratamiento dificulta sacar conclusiones firmes.
Recomiendan ensayos clínicos más grandes, bien diseñados y a largo plazo para comprender mejor cómo estos suplementos afectan la microbiota intestinal y los síntomas del TEA, identificar a qué personas podrían beneficiar más y aclarar los mecanismos biológicos subyacentes.
Para las familias que consideren suplementos prebióticos o probióticos, se aconseja consultar con profesionales de la salud para asegurar un uso seguro y adecuado dentro de un plan integral de atención.
Fuente: Para información detallada del estudio, consulte la publicación original en PubMed.